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16 de febrero de 2026
En Glo-Ball, la luz vuelve a ocupar su papel como materia primaria del habitar: una presencia constante y deliberada dentro del espacio contemporáneo.
La colección Glo-Ball de Flos se presentó en 1998 como resultado de un gesto de diseño esencial: devolver a la luz una forma universal. Jasper Morrison interpreta el arquetipo de la esfera como una presencia silenciosa, capaz de dialogar con la arquitectura sin imponerse. No es un objeto que busque protagonismo, sino un volumen luminoso que construye atmósfera a través del equilibrio y la contención.
En el núcleo técnico del proyecto se encuentra el vidrio opalino soplado a mano y grabado al ácido, desarrollado para garantizar una difusión homogénea y envolvente. La superficie filtra la fuente luminosa, elimina el deslumbramiento y suaviza los contrastes, transformando la luz en una presencia delicada y casi táctil. De este modo, Glo-Ball no se limita a iluminar superficies: define un clima, lo que la hace idónea tanto para interiores residenciales como para espacios contract y contextos arquitectónicos más complejos.
La fortaleza de la colección reside en su coherencia tipológica. Cada modelo preserva la integridad del arquetipo esférico, ajustando proporciones y escalas en función del espacio. En la versión colgante Glo-Ball S, la esfera se sitúa de forma natural sobre mesas de comedor, islas de cocina o zonas de estar, ya sea como pieza individual o en composiciones múltiples. El difusor de vidrio opal mantiene un resplandor suave y uniforme que desciende con naturalidad en el ambiente, creando un punto focal visual sin resultar dominante ni teatral.
Las lámparas de mesa, incluida la Glo-Ball T1, representan la expresión más íntima del concepto.
Pensadas para mesitas de noche, escritorios o aparadores, emiten una luz controlada que acompaña los gestos cotidianos con naturalidad. Incluso en versiones más compactas, como Basic o Mini, la presencia se mantiene equilibrada y plenamente fiel a la identidad original del diseño.
En las versiones de pie, la esfera se eleva y asume un rol más arquitectónico. Ubicada en salones o áreas lounge, define rincones de lectura y espacios sociales mediante una luminosidad amplia y uniforme. La estructura permanece ligera, casi invisible, permitiendo que sea la luz la que construya la escena.
Instalada en techo o pared, Glo-Ball se convierte en un elemento casi arquitectónico, capaz de proporcionar iluminación homogénea en pasillos, entradas o entornos hospitality. La misma calidad de luz difusa y claridad formal se conservan, subrayando que el proyecto fue concebido como un sistema coherente, y no como un objeto aislado.
A más de veinticinco años de su lanzamiento, Glo-Ball sigue encarnando un equilibrio poco común entre función, forma y atmósfera. Es una colección que privilegia la longevidad frente al efecto inmediato, atraviesa las tendencias con naturalidad y reafirma la capacidad de Flos para transformar la esencialidad en valor cultural.